Alerta alimentaria en el país: "los que antes donaban, ahora necesitan ayuda para comer"

Mientras los datos oficiales muestran una baja en los índices de pobreza, organizaciones sociales y la Iglesia advierten que en los barrios la situación va en sentido contrario. Aumentan los pedidos de asistencia alimentaria, disminuyen las donaciones y cada vez más familias trabajadoras necesitan ayuda para llegar a fin de mes.
Argentina08/02/2026PUE!PUE!
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La discusión sobre cómo se mide la pobreza volvió a instalarse tras la difusión de los últimos números oficiales. Sin embargo, lejos de las estadísticas, quienes están en contacto directo con la realidad social describen un escenario cada vez más complejo. En distintas provincias, comedores, merenderos y bancos de alimentos registran un crecimiento sostenido de la demanda, incluso en sectores que históricamente no recurrían a este tipo de ayuda.

Desde el Banco de Alimentos advierten que el perfil de quienes solicitan asistencia cambió de manera notable. Ya no se trata únicamente de niños que asisten a merenderos: hoy aparecen adultos, jubilados y familias completas que, aun teniendo ingresos, no logran cubrir los gastos básicos. En la actualidad, la red de organizaciones asistidas se amplió de forma considerable y alcanza a decenas de miles de personas por día.

A este escenario se suma una fuerte caída en las donaciones. En los últimos meses, el aporte de alimentos por parte del sector privado disminuyó entre un 10% y un 15%. Empresas que antes donaban hoy optimizan procesos, reducen excedentes o venden productos próximos a vencer, lo que reduce el volumen de alimentos disponibles para asistencia social. Esta combinación de mayor demanda y menor oferta pone en tensión a todo el sistema solidario.

La Iglesia también advierte un aumento constante de personas que se acercan a parroquias y comedores en busca de ayuda. Jubilados, docentes, profesionales sin trabajo y familias de clase media aparecen con mayor frecuencia en los espacios de contención. Además, señalan que parte de la asistencia estatal se interrumpió y no fue reemplazada, lo que profundiza la crisis.

Aunque el panorama es preocupante, desde las organizaciones destacan que la solidaridad sigue siendo un sostén clave. Donaciones, redes barriales y el trabajo comunitario permiten dar respuesta en situaciones límite, pero advierten que sin políticas públicas sostenidas el sistema se vuelve cada vez más frágil.

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