

En medio del juicio por la muerte de María José Cabrera, un nuevo testimonio sacude la causa y vuelve a poner el foco en los antecedentes de uno de los acusados. Se trata de Ana, expareja de Federico López, quien decidió hablar públicamente y denunciar una historia marcada por la violencia.
El móvil en vivo del programa Amanecidos se trasladó hasta barrio Vélez Sarsfield, donde la joven relató el calvario que vivió durante su relación, que se extendió durante 11 meses en 2022.
“No solo sufrí abuso sexual, sino violencia económica, golpes, insultos y maltratos constantes”, aseguró. Además, confirmó que tiene un hijo en común con el acusado.
Según su testimonio, durante ese tiempo realizó denuncias formales, pero nunca avanzaron. “Quedó todo en la nada”, expresó, y señaló que mientras ella atravesaba ese proceso, él continuaba su vida con normalidad.
La situación tomó otro giro cuando decidió exponer lo ocurrido en redes sociales. A partir de allí, recibió denuncias en su contra —principalmente impulsadas por la familia del acusado— que terminaron en una condena judicial. Actualmente, debe cumplir dos años de condena en suspenso, realizar trabajo comunitario y finalizar sus estudios secundarios.
“A mí me condenaron por decir la verdad, mientras él seguía como si nada”, afirmó.
El caso no sería aislado. Ana aseguró que al hacer públicas sus denuncias, otras dos exparejas del acusado se contactaron con ella para contar situaciones similares de violencia, aunque ninguna quiso avanzar judicialmente.
En los últimos días, la joven fue convocada a declarar en el juicio por el crimen de María José Cabrera, ocurrido en diciembre de 2023 en Campo Quijano. Su testimonio busca aportar antecedentes sobre la conducta del acusado.
Según la investigación, la víctima fue embestida por un vehículo tras una discusión a la salida de un boliche. Por el hecho están siendo juzgados Federico y Ramiro López bajo la imputación de homicidio simple, aunque la familia de la víctima sostiene que se trató de un hecho más grave.
El padre de María José declaró que, tras atropellarla, los acusados retrocedieron el vehículo y volvieron a pasar por encima de la joven, para luego darse a la fuga.
En ese contexto, el relato de Ana cobra relevancia para la causa. La joven también aportó detalles sobre conductas violentas previas, incluso al volante. “Era muy violento manejando, sobre todo si estaba alcoholizado”, contó.
Además, denunció que vivió durante años con miedo, incluso a perder la custodia de su hijo, debido al poder y las influencias que —según ella— tiene la familia del acusado.
“Estuve dos años encerrada, recién ahora estoy pudiendo rehacer mi vida”, dijo. Y explicó que decidió hablar públicamente tras recibir apoyo de su familia y de los allegados de la víctima.
El juicio continúa y su declaración podría ser clave para reconstruir el perfil del acusado y determinar su responsabilidad en el hecho.


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